Alcanzar la vida en plenitud: el desafío de una civilización en crisis

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La crisis que actualmente vive el mundo por la incapacidad que tiene el modelo de civilización basado en el materialismo de garantizar su sustentabilidad, es terminal, afirmó la reconocida teórica mexicana Ana Esther Ceceña, en el Panel denominado Socialismo del Buen Vivir, que es parte del Seminario Internacional Socialismo del Buen Vivir en América Latina, que se desarrolla en la FLACSO (Quito) el miércoles 24 y jueves 25 de abril.

La crisis, no obstante, también se presenta como la oportunidad para reorganizar socialmente la vida en el planeta, dijo. El desafío es encontrar la puerta de salida al capitalismo, el cual está destruyendo la vida pues, desde la visión unilateral de la modernidad, de la cual se deriva el modelo capitalista, el ser humano está por sobre la naturaleza.

Hay que admitir todas las diversidades para crear un mundo en el que caben todos los mundos, dijo Ceceña recordando una expresión de los Zapatistas. Resaltó que en América Latina ha surgido como una posibilidad para ello la concepción del Buen Vivir, un paradigma heredado de la cosmovisión indígena que considera a la especie humana como parte de la naturaleza.

Esta idea implica todo cambio en nuestro sistema de pensamiento ya que nos enfrenta a un sujeto que ya no es individual sino múltiple. Además, nos convoca a desprendernos de muchas ideas asumidas como verdades tales como: progreso, desarrollo (como sinónimo de dominio de la naturaleza por el hombre), acumulación, recursos naturales (mercantilización de la naturaleza). Necesitamos pensar ¿qué significa la propiedad privada?, ¿necesitamos la propiedad privada?, ¿qué otras formas de propiedad existen?, señaló.

El Buen Vivir, reflexionó Ceceña, no solamente hace alusión a un cambio de estrategia económica sino cultural. Si la modernidad nos enseñó a buscar el bienestar individual y la acumulación material, es momento de cuestionarnos sobre el sentido comunitario que tenemos reprimido, expuso. Advirtió, finalmente que, si bien en la región están dadas las condiciones para esas transformaciones, hay que pensar en cómo detener la marcha capitalista sobre nuestras tierras sin exponernos a un conflicto (invasión, golpe de Estado, etc.) y en cómo las decisiones de los gobiernos deben asumir el compromiso de detener la destrucción de la naturaleza.

Ana Esther Ceceña compartió el panel con Ana María Larrea, subsecretaria General de Planificación para el Buen  Vivir, quien definió a este paradigma como una idea movilizadora que cuestiona la civilización. La concepción indígena del Sumak Kawsay no solo significa Buen Vivir sino Vida en Plenitud, dijo, y surge como una alternativa al concepto de desarrollo, entendido como acumulación sin fin.

Larrea hizo un recorrido por los cambios que ha experimentado el uso del Buen Vivir en la política pública, desde el 2006 en que se estableció por primera vez como eje de un programa de gobierno, el del Presidente Rafael Correa. Recordó que en 2007 formó parte del Plan Nacional del Desarrollo, hoy denominado como Plan Nacional para el Buen Vivir. El cambio de nombre que sufrió el Plan, obedece precisamente a que en la praxis política se ha ido transformando el entendimiento de este paradigma, el cual no solo se heredó del mundo indígena sino que se nutre de lo mejor del pensamiento universal. En la Constitución del Ecuador, el Buen Vivir es el nuevo modelo de sociedad que se planteó Ecuador como desafío, es por ello que la Carta Magna se caracteriza por la garantía de derechos sin jerarquías.

El Buen Vivir no es posible en una sociedad capitalista como la que vivimos, dijo Larrea. Para alcanzarlo, afirmó, nos vemos en la necesidad de repensar la estructura económica, las relaciones de producción. Es así que la transformación de la  matriz productiva es uno de los ejes más importantes del Plan Nacional para el Buen Vivir 2013-2017.

El panel cerró con la intervención del matemático ecuatoriano Rafael Burbano, quien se refirió a la necesidad de crear nuevos indicadores para medir el bienestar. No se puede encontrar una expresión monetaria para todas las cosas, dijo, por tanto, se debe pensar en otro tipo de métrica para el Buen Vivir. Ecuador ya tiene avances en este sentido. La Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades)  y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Inec) están trabajando en un sistema de indicadores del Buen Vivir en donde se establecen las dimensiones y subdimensiones de este modelo a partir de la Constitución de la República y el Plan Nacional para el Buen Vivir.

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