La Pobreza continúa descendiendo en Ecuador

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La drástica caída de la pobreza en el Ecuador, durante los cinco años de Revolución Ciudadana, fue el tema que expuso el secretario nacional de Planificación y Desarrollo, Fander Falconí, durante el Seminario Internacional Pobreza e Inequidad: una mirada desde lo local, organizado por el Instituto de la Ciudad (Municipio de Quito).

En la intervención, el Secretario Nacional señaló que hay una caída tendencial de la pobreza en la última década, la cual es independiente al ciclo macroeconómico. “Esto es interesante porque se observa el mismo comportamiento en algunos indicadores que son claves y que implican la construcción de capacidades humanas, como es el caso de la caída del trabajo infantil”, manifestó Falconí.

El trabajo infantil cayó del 16 por ciento al 5,6 por ciento, entre diciembre de 2006 y diciembre de 2011, lo cual no ocurría antes en épocas de crecimiento económico donde más bien aumentaba el trabajo infantil. “Lo que se ha logrado es romper los vicios que generaba el circuito macroeconómico”, aseguró el principal de la Secretaria Nacional de Planificación y Desarrollo (Senplades).

Asimismo, indicó que se ha incrementado el porcentaje de niños, niñas y adolescentes que dejan de trabajar y que acceden al sistema educativo, pues pasó del 77 por ciento, en diciembre de 2006, al 90%, en diciembre de 2011.

Explicó además que la reducción de 10 puntos en pobreza por Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) urbana, así como la reducción en 7 puntos en NBI rural, obedecen a la mejora en nivel de empleo; la construcción de capacidades humanas (inversión sostenida en educación y salud) y bono de desarrollo humano. Este último, “no es un bono de pobreza sino de creación de oportunidades, pues está creado con una condicionalidad para que los niños y niñas asistan a la escuela o al sistema de salud”, indicó.

Por otro lado, Falconí afirmó que la pobreza por NBI podría reducir 25 puntos si se intervendría más en los servicios de agua potable y alcantarillado, lo cual es una tarea de los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD), especialmente de los municipios.

Además, manifestó que buena parte del éxito en reducción de la pobreza, reconocido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), se debe a la aplicación de políticas públicas activas conformadas por tres componentes fundamentales. El primero de ellos es la coherencia programática, para lo cual el Gobierno Nacional cuenta con el Plan Nacional para el Buen Vivir; un plan articulado, con objetivos y metas de desarrollo con entradas multidimensionales para atacar los problemas estructurales del país, como la pobreza.

Por otro lado, están los cambios radicales de prioridades que se expresan en el Presupuesto General del Estado y en el Plan Anual de Inversiones (PAI). La inversión pública, en relación al Producto Interno Bruto (PIB), pasó del 2% en 2006 a cerca del 8% en 2010. Mientras que en la inversión pública por habitante en educación y salud subió de 56 a casi 350 dólares. Un tercer componente es la mejor ejecución del presupuesto, ya que por primera vez en la historia republicana del Ecuador, hubo una ejecución del 50%. “Esto demuestra que existe un cambio de prioridades radicales, una mejor asignación y mayor calidad de la inversión pública”, indicó Falconí.

El titular de la Senplades también destacó la creación articulada de empleo y de las nuevas oportunidades para la población. “Estamos transversalizando un conjunto de programas alrededor del bono para lograr construir la capacidad humana que requiere el país para su transformación”, explicó y señaló como ejemplo las becas que otorga la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) a los  receptores del bono.

El Secretario Nacional finalmente afirmó que se mantendrá el ritmo de la inversión pública, que no se topará la estructura de subsidios y que se tendrá más calidad en la  política activa relacionada con el bono.