La Clementina: Ordenamiento territorial para la Revolución Agraria

La Clementina Ordenamiento territorial para la Revolución Agraria

El ordenamiento territorial para el Buen Vivir es una propuesta política de cambio en las relaciones de poder que busca reordenar el territorio que ha sido desordenado por los poderes fácticos, los cuales generaron inequidad y pobreza. Para el Gobierno ecuatoriano el ordenamiento territorial busca la erradicación de la pobreza, el pleno empleo y la sustentabilidad ambiental, aprovechando las potencialidades territoriales para el beneficio de los más pobres.

Gran parte de nuestro país sufre un desorden territorial provocado por las fuerzas del mercado, que desplazaron a la mayoría de los ecuatorianos a las zonas más sensibles, de alto riesgo y de menor productividad para beneficiar al gran capital monopólico, realidad que además ha promovido una inequitativa distribución de los medios de producción, sometiendo a las poblaciones más pobres a condiciones laborales y sociales precarias e injustas.

Por tanto, el reordenamiento territorial para la Revolución Agraria permite garantizar, para el presente y futuro, espacios de producción, de convivencia y de conservación que dignifiquen la vida de quienes habitamos Ecuador y nos permita fortalecer la unidad nacional y la garantía de nuestros derechos constitucionales.

En este contexto una de las ideas movilizadoras más importantes que lleva adelante el Estado ecuatoriano es la transformación social y territorial de la hacienda La Clementina y su zona de influencia.
Esta hacienda de 12.000 hectáreas fue hasta hace poco propiedad de uno de los hombres más ricos del país y era un ejemplo de ineficiencia, inequidad y deterioro social y ambiental. De acuerdo a la Estrategia Territorial Nacional, que es el instrumento de ordenamiento territorial del Plan Nacional para el Buen Vivir, el predio La Clementina está ubicado en el corredor agroproductivo Santo Domingo-Quevedo-Machala, el cual debido a su calidad de suelo, la presencia de recursos hídricos abundantes, su situación geoespacial en relación al sol, el acceso a vialidad, su cercanía a puertos y demás infraestructura que facilita la comercialización de productos y servicios, es considerada una de las zonas más ricas y fértiles del Ecuador.

Todas estas ventajas, sin embargo, estaban a las órdenes del capital oligárquico que se apropiaba de la riqueza de este territorio en detrimento de las condiciones laborales de los trabajadores, además el incumplimiento del pago de impuestos.

Sobre esto, Carlos Ordeñana, gerente de la Cooperativa La Clementina explicó: “ la Exportadora Bananera Noboa S.A. generó un impuesto a la renta del ejercicio fiscal 2005 por el monto de US$ 49 millones. En septiembre de 2012, el Servicio de Rentas Internas (SRI) inició el proceso de cobro de esta obligación y dentro de las acciones tomadas para ejercer la recuperación del impuesto pendiente de pago, la hacienda La Clementina, de propiedad de la compañía Agrícola Bananera Clementina S.A., fue embargada el 21 de mayo de 2013, incluyéndose dentro del embargo los predios desmembrados denominados Río Playón de la compañía Río Playón S.A. y El Tejano, propiedad de la compañía El Tejano S.A., todos estos predios pertenecientes a Álvaro Fernando Noboa Pontón”.

El embargo se fundamentó en el Art. 1 de la Ley Orgánica para la Defensa de los Derechos Laborales, que permite, frente al abuso de la personalidad jurídica, identificar a la persona natural que pretenda beneficiarse de esta situación para responsabilizarla por las obligaciones económicas que se hubieren generado a favor del Estado y aquellas que se hubieran generado a favor de sus trabajadores. Ante la decisión del deudor de no pagar sus obligaciones con el Estado, el SRI decidió rematar el predio embargado.

Ordeñana también destacó que “el Gobierno ecuatoriano, consciente de la realidad socioeconómica de los trabajadores de la hacienda, apoyó decididamente el proyecto propuesto por ellos, quienes conformaron Cooproclem para emprender como propietarios del predio, luego de participar en el remate público en diciembre de 2013”.

LA CONSTRUCCIÓN TERRITORIAL DEL PODER POPULAR

La entrega de la tierra a los trabajadores, gracias a un crédito de la banca pública, es iniciar con una verdadera revolución. El acceso a la tierra en la que se pueda cultivar permitirá que los trabajadores aporten al desarrollo del país consolidando un reordenamiento territorial que permita la superación de la pobreza, mejorando sus ingresos y la calidad de vida de sus familias.

La Clementina busca el pleno empleo de sus cooperados y de las personas en zonas aledañas. Su producción se reinvertirá no solo en el desarrollo social sino también en el desarrollo productivo solidario de nuevos proyectos comunitarios, basado en la unidad y organización de sus socios.

Atrás quedaron en La Clementina las intoxicaciones de los trabajadores debido a las fumigaciones aéreas sobre sus hogares y sus escuelas. Ahora los socios se preocupan por sus condiciones laborales y están diseñando sus espacios de producción, hábitat y vivienda para dejar atrás las enfermedades respiratorias, gastrointestinales y dermatológicas que les aquejaban. El agua potable, los espacios de recreación, cultura, salud, educación y el vivir en zonas sin riesgo de inundaciones o anegaciones son las principales banderas de trabajo de esta organización que como nunca en el país congrega a más de 1.700 cooperados que han hecho del esfuerzo propio y la ayuda mutua su plan de vida.

Los bajos niveles de educación de la zona mantenían a la población en sumisión, sin opinión, ni poder de participación. Las organizaciones de los trabajadores crecieron en la clandestinidad y muchos fueron separados de sus trabajos por el solo hecho de pensar en la organización comunitaria. Ahora en La Clementina, los socios de la cooperativa buscan tomar conciencia de su nueva condición de propietarios y recuperar la esperanza para que nunca más regrese el pasado de explotación y miseria al que estaban acostumbrados.

Dar el salto como país hacia el Estado Popular implica tener un pueblo activo, propositivo  y con capacidades trasformadoras. El poder popular es esencial para resolver problemas comunes,  la comunidad organizada se articula en función de objetivos socialmente aceptables tales como la erradicación de la desigualdad y la opresión.

Cooproclem es la materialización de la población organizada para la implementación de su plan de vida, de orden territorial y de buen vivir. La cooperativa La Clementina se convertirá en el referente para los demás trabajadores del corredor agroproductivo Santo Domingo-Quevedo-Machala, muchos de los cuales todavía se encuentran bajo relaciones precapitalistas de producción y en medio de malas condiciones de salud y seguridad laboral.

UN PLAN DE VIDA HACIA EL FUTURO

El 29 de junio de 2014, los socios reunidos en Babahoyo iniciaron la planificación de su Clementina ideal. En esta reunión señalaron que con la anterior administración no tenían la esperanza de cambiar sus condiciones de trabajo ni de vida pero que con la creación de la cooperativa  La Clementina ven que esto es posible.

Frente a este esfuerzo comunitario el Estado está apoyando esta nueva forma de organización social, que permita un nuevo modelo de gestión de la propiedad y del territorio basado en el modelo de economía popular y solidaria. En este marco se puede pensar en la construcción de un proyecto de vida de los socios, para lo cual se han desarrollado tres ámbitos: la construcción del poder popular, el incremento de la productividad con cambios sustanciales en sus condiciones de trabajo, y la intervención ordenada del Estado en dicho territorio.

El primer ámbito busca generar las capacidades políticas y técnicas en los socios, a través de la implementación de una escuela de formación ciudadana, que superen su condición de explotados, además del conformismo de un buen grupo de trabadores que perdieron la esperanza, que piensan que las condiciones anteriores eran mejores a las actuales, lo que permita garantizar a mediano plazo la toma de decisiones en la  hacienda, pero sobre todo que garantice la formulación de su plan de vida.

La construcción del poder popular es una necesidad frente al cambio de las estructuras inequitativas de la sociedad. Dar el salto al Estado Popular implica tener un poder popular activo, propositivo y con capacidades trasformadoras, es esencial para resolver problemas comunes,  la comunidad organizada se articulará en función de objetivos socialmente aceptables, uno de estos es la superación de los procesos históricos de desigualdad y opresión convirtiéndose en un modelo a seguir en el Ecuador y Latinoamérica.

Respecto del segundo ámbito la principal fuente de ingresos es el cultivo de banano, pues representa el 92% del flujo de caja anual y el 20% superficie total de La Clementina. En cambio, la ganadería, representa el 41% de la superficie y solo representa el 1,5% de los ingresos anuales. En costos de producción, el margen destinado a salarios es el 28,5%, y materiales e insumos con el 23.9%. Sin embargo, cuando se presenta la utilidad neta por hectárea, el resultado no es alentador, pues el ingreso es de USD 519 /ha. Además debe indicarse que en los últimos años la hacienda La Clementina no recibió ningún tipo de inversión para sus sistemas productivos por parte de su anterior dueño.

En contraste con esto, el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (Magap)ha realizado inversiones importantes en generación de valor agregado al implementar una cámara de maduración de banano que será entregado a centros de expendios de la zona, igualmente se plantea el procesamiento del banano para la generación de bioinsumos y derivados, el mejoramiento genético del ganado, la investigación para el control fitosanitario, la readecuación de canales de riego y drenaje, la capacitación a los socios en manejo de agroquímicos, además de modelos de conservación ambiental cogestionados con el gobierno local para el manejo del bosque protector del cerro Samana.

En lo que respecta el acercar los servicios del Estado a los ciudadanos es el tercer ámbito, en el caso de la Unión de Babahoyo, parroquia en la que se encuentra ubicada la hacienda La Clementina, se realizará la intervención de acuerdo a la planificación de Distritos y Circuitos, esto implica la repotenciación de cuatro unidades educativas, por lo que en octubre de 2014 la unidad mayor Carlos Alberto Aguirre será la primera en repotenciarse, misma que albergará a 1.140 estudiantes aproximadamente y funcionará a doble jornada con un bachillerato técnico. Se ha entregado también una Unidad de Policía Comunitaria que está ubicada a la entrada de la parroquia; se prevé la construcción de un centro de salud que cubra la demanda de los 13.000 habitantes de la parroquia; de igual forma el centro infantil del Buen Vivir ubicado en la parroquia entrará en remodelación, garantizando el cuidado óptimo para niños de 0 a 5 años; finalmente se prevé otros servicios como campañas de cedulación, salud preventiva, y capacitación técnica.

La creación de la Cooperativa La Clementina y la implementación de su plan de vida nos indica que es posible plasmar el modelo social y solidario establecido por nuestra Constitución, no solo en este territorio  sino como una esperanza para el todo el Ecuador y la Patria Grande que Bolívar soñó.